Fiebre tifoidea

Introducción

La fiebre tifoidea es una infección bacteriana que puede propagarse por todo el cuerpo y afectar a numerosos órganos. Si no se aplica un tratamiento rápido, puede causar complicaciones graves y resultar fatal.

La provoca una bacteria llamada Salmonella typhi, que está relacionada con la bacteria que causa la intoxicación alimentaria por salmonella.

La fiebre tifoidea es altamente contagiosa. Una persona infectada puede contagiar las bacterias de su cuerpo a través de las heces o, con menos frecuencia, de la orina.

Si otra persona come alimentos o bebe agua que ha sido contaminada con una pequeña cantidad de heces u orina infectadas, pueden infectarse con la bacteria y contraer fiebre tifoidea.

Aquí encontrará más información sobre las causas de la fiebre tifoidea.

A quién le afecta

Debido a la manera en que se propaga la infección, la fiebre tifoidea es más común en partes del mundo que tienen niveles bajos de higiene y acceso limitado a agua limpia.

Se cree que los niños y los adultos más jóvenes tienen el mayor riesgo de contraer fiebre tifoidea. Esto puede deberse a que su sistema inmunitario (la defensa natural del cuerpo contra infecciones y enfermedades) aún se está desarrollando.

La fiebre tifoidea es poco común en España, con una estimación de aproximadamente 50 casos cada año. Se cree que la mayoría de estas personas contrajeron la infección viajando por Bangladesh, India y Pakistán.

Signos y síntomas de la fiebre tifoidea

Entre los síntomas más comunes de la fiebre tifoidea se incluyen:

Si la enfermedad queda sin tratar, los síntomas continúan empeorando durante las siguientes semanas y aumenta el riesgo de desarrollar complicaciones potencialmente fatales.

Las posibles complicaciones incluyen hemorragia interna o una perforación de una sección del sistema digestivo o una división intestinal que provoque una infección generalizada.

Aquí encontrará más información sobre los síntomas de la fiebre tifoidea y las complicaciones de la fiebre tifoidea.

Cómo se trata la fiebre tifoidea

La fiebre tifoidea requiere un tratamiento inmediato con antibióticos. Si se diagnostica en sus primeras etapas, es probable que la afección sea leve y, generalmente, se puede tratar en casa con un ciclo de antibióticos de 7 a 14 días.

Los casos más graves de fiebre tifoidea generalmente necesitan hospitalización, para que se puedan administrar inyecciones de antibióticos.

Con un tratamiento antibiótico rápido, la mayoría de las personas comenzarán a sentirse mejor en unos pocos días y las complicaciones graves son muy poco frecuentes.Las muertes por fiebre tifoidea son prácticamente nulas en España.

Sin embargo, si la fiebre tifoidea no se trata, se estima que hasta 1 de cada 5 personas que contraen la enfermedad morirán y algunos de los que sobrevivan a la fiebre tifoidea tendrán discapacidades físicas o mentales permanentes.

Aquí obtendrá más información acerca del tratamiento de la fiebre tifoidea.

Vacunación contra la fiebre tifoidea

Se recomienda la vacunación para cualquier persona que esté planeando viajar a partes del mundo donde la fiebre tifoidea esté muy extendida, especialmente si planea vivir o trabajar en estrecha colaboración con la población local.

Sin embargo, como ninguna de las vacunas ofrece una protección al 100%, también es importante seguir algunas precauciones al viajar. Por ejemplo, solo debe beber agua embotellada o hervida y evitar alimentos que puedan estar contaminados.

Aquí encontrará más información sobre la vacunación contra la fiebre tifoidea.

Síntomas

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Los síntomas de la fiebre tifoidea generalmente se desarrollan una o dos semanas después de que una persona se haya infectado con la bacteria Salmonella typhi.

Con tratamiento, los síntomas de la fiebre tifoidea deberían mejorar rápidamente, en un plazo de tres a cinco días.

Si la fiebre tifoidea no se trata, la afección generalmente empeora en unas pocas semanas y existe un riesgo importante de que se desarrollen complicaciones potencialmente mortales de la fiebre tifoidea. Sin tratamiento, puede llevar semanas o incluso meses recuperarse por completo y los síntomas pueden reaparecer.

Síntomas más comunes

Entre los síntomas más comunes de la fiebre tifoidea se pueden incluir:

  • aumento de la temperatura corporal, que puede alcanzar los 39–40°C (103–104 °F)
  • dolor de cabeza
  • dolor muscular
  • dolor estomacal
  • sensación de malestar
  • pérdida de apetito
  • estreñimiento o diarrea (los adultos tienden a tener estreñimiento y los niños diarrea)
  • una erupción formada por pequeñas manchas de color rosa
  • agotamiento
  • confusión, como no saber dónde se encuentra o qué está sucediendo a su alrededor

Consulta con un médico

Debe consultar a su médico lo antes posible si piensa que tiene síntomas de fiebre tifoidea (incluso si se le ha vacunado contra ella), especialmente si ha regresado recientemente de viajar al extranjero.

Es poco probable que sus síntomas sean causados por la fiebre tifoidea, pero es mejor que los revisen en caso de que necesite tratamiento.

Si enferma mientras viaja al extranjero, puede obtener ayuda:

  • al contactar a un representante de la compañía de viajes con la que reservó
  • al contactar con su seguro de viaje
  • ponerse en contacto con el consulado de su país en el área que está visitando o, si se siente muy enfermo, con los servicios locales de emergencia

Antes de viajar, resulta muy útil hacer una lista de datos de contacto y números de teléfono relevantes en caso de emergencia.

Las bacterias son organismos pequeños y unicelulares que viven en el cuerpo. Algunas pueden provocar enfermedades y otras son beneficiosas para las personas.

El estreñimiento ocurre cuando expulsa las heces con menos frecuencia de lo habitual, o cuando tiene dificultades para ir al baño debido a que las heces son duras y pequeñas.

La diarrea es la expulsión heces acuosas de manera frecuente cuando va al baño.

La fiebre es una temperatura corporal alta (más de 38 ºC o 100,4 ºF).

Causas

La fiebre tifoidea la provoca un tipo de bacteria llamada Salmonella typhi.

No es el mismo tipo de bacteria que puede causar intoxicación alimentaria por salmonella, pero las dos están relacionadas.

Cómo se propaga la enfermedad

Una persona infectada puede pasar las bacterias de la Salmonella typhi de su cuerpo a través de las heces. Si no se lava las manos adecuadamente después de ir al baño, puede contaminar cualquier alimento que toque. Si otra persona se come el alimento contaminado, también puede contraer la infección.

Con menos frecuencia, la bacteria de la Salmonella typhi se puede transmitir por la orina de una persona infectada. De nuevo, si una persona infectada manipula los alimentos sin lavarse las manos adecuadamente después de orinar, puede transmitir la infección a otra persona que coma los alimentos contaminados.

En partes del mundo con bajos niveles de higiene, los desechos humanos infectados pueden contaminar el suministro de agua. Las personas que beban agua contaminada o coman alimentos lavados con agua contaminada pueden contraer fiebre tifoidea.

Otras formas de contraer la fiebre tifoidea incluyen:

  • usar un inodoro contaminado con bacterias y tocarse la boca antes de lavarse las manos
  • comer marisco de una fuente de agua contaminada por heces u orina infectadas
  • mantener relaciones sexuales orales o anales con una persona portadora de la bacteria Salmonella typhi (ver más abajo)

Portadores

Hasta 1 de cada 20 personas que sobrevivan a la fiebre tifoidea sin tratamiento se convertirán en portadores de la infección. Esto significa que la bacteria Salmonella typhi continúa en el cuerpo del portador y puede propagarse de manera normal en las heces o la orina, pero el portador no tiene ningún síntoma evidente de fiebre tifoidea.

Cómo afectan las bacterias al cuerpo

Después de que una persona coma o beba alimentos o líquidos contaminados con la bacteria Salmonella typhi, la bacteria pasará a su sistema digestivo. La bacteria se multiplicará rápidamente, desencadenando los síntomas iniciales, como fiebre alta, dolor de estómago y estreñimiento o diarrea.

Si la persona no recibe tratamiento, la bacteria puede acceder al torrente sanguíneo, lo que significa que puede propagarse a otras áreas del cuerpo. La propagación de bacterias fuera del sistema digestivo puede empeorar los síntomas de la fiebre tifoidea durante las semanas posteriores a la infección.

Si los órganos y el tejido quedan dañados como resultado de la infección, pueden producirse complicaciones graves, como una hemorragia interna o que se abra una sección del intestino.

Aquí encontrará más información sobre los síntomas de la fiebre tifoidea y las complicaciones de la fiebre tifoidea.

Las bacterias son organismos pequeños y unicelulares que viven en el cuerpo. Algunas pueden provocar enfermedades y otras son beneficiosas para las personas.

La médula ósea es el tejido blando y esponjoso en el centro de los huesos que produce las células de la sangre.

La diarrea es la expulsión heces acuosas de manera frecuente.

Las heces son los desechos sólidos que se eliminan del cuerpo como deposiciones.

Diagnóstico

Debe consultar a su médico si cree que ha contraído fiebre tifoidea, especialmente si ha vuelto de un viaje al extranjero recientemente.

Para ayudar al diagnóstico de la afección, su médico querrá saber si:

  • ha viajado a lugares del mundo en los que está presente la infección
  • ha estado en contacto cercano con alguien que ha viajado a dichas áreas

Las áreas del mundo en las que la infección es más común incluyen África, el subcontinente indio, el sudeste asiático y América del Sur.

Pruebas para la fiebre tifoidea

Normalmente, el diagnóstico de fiebre tifoidea puede confirmarse analizando muestras de sangre, heces u orina y examinándolas con un microscopio para detectar la bacteria Salmonella typhi, que es la que causa la afección.

La bacteria no siempre se detecta a la primera, por lo que es probable que deban realizarse una serie de pruebas.

Analizar una muestra de médula ósea es una forma mucho más precisa de diagnosticar la fiebre tifoidea. No obstante, obtener dicha muestra lleva mucho tiempo y es un proceso doloroso, por lo que generalmente solo se usa si otras pruebas no resultan concluyentes.

Si las pruebas confirman que padece fiebre tifoidea, se puede recomendar que otros miembros de su hogar también se hagan la prueba en caso de que les hubiera transmitido la infección.

Las bacterias son organismos pequeños y unicelulares que viven en el cuerpo. Algunas pueden provocar enfermedades y otras son beneficiosas para las personas.

Fiebre es una temperatura corporal alta (más de 38 ºC o 100,4 ºF).

Las heces son los desechos sólidos que se eliminan del cuerpo como deposiciones.

Tratamiento

Normalmente, la fiebre tifoidea se puede tratar con éxito con un tratamiento antibiótico.

En la mayoría de los casos, puede recibir tratamiento en su hogar, pero puede ser necesario el ingreso hospitalario si la afección es grave.

Tratamiento en casa

Si la fiebre tifoidea se diagnostica en sus primeras etapas, se le puede recetar un tratamiento con antibióticos. La mayoría de las personas necesitan tomarlas durante 7-14 días.

Algunos brotes de la bacteria de la Salmonella typhi que provocan la fiebre tifoidea han desarrollado resistencia a uno o más tipos de antibióticos. Esto se está convirtiendo en un problema creciente en las infecciones tifoideas que provenientes del sudeste asiático.

Por lo tanto, las muestras de sangre, heces u orina tomadas durante su diagnóstico se analizarán en un laboratorio para determinar con qué cepa está infectado para que pueda tratarse con el antibiótico apropiado.

Sus síntomas deberían comenzar a remitir dentro de los 2-3 días posteriores a la toma de antibióticos, pero es muy importante que termine el ciclo para garantizar que las bacterias se eliminen por completo de su cuerpo.

Asegúrese de descansar, tomar muchos líquidos y comer de manera normal. Es posible que pueda tolerar mucho mejor el comer comidas más pequeñas y más frecuentes en lugar de tres comidas más abundantes al día.

También debe asegurarse de practicar una buena higiene personal, como lavarse las manos regularmente con agua tibia y jabón, para reducir el riesgo de propagar la infección a otras personas.

Consulte a su médico lo antes posible si sus síntomas empeoran o si desarrolla nuevos síntomas mientras recibe tratamiento en su hogar.

En una cifra muy pequeña de casos, los síntomas o la infección pueden reaparecer. A esto le se conoce como recaída (ver más abajo).

Ausentarse de la escuela o el trabajo

La mayoría de las personas que reciben tratamiento para la fiebre tifoidea pueden regresar al trabajo o la escuela tan pronto como comiencen a sentirse mejor.

Las excepciones a son aquellas personas que trabajan con alimentos y las personas del grupo de vulnerabilidad (como los niños menores de 5 años, los ancianos y las personas con problemas de salud). En estos casos, solo se debe regresar al trabajo o la guardería después de que las pruebas en tres muestras de heces tomadas a intervalos semanales hayan demostrado que las bacterias ya no están presentes.

Tratamiento hospitalario

Por lo general, se recomienda el ingreso al hospital si presenta síntomas graves, como vómitos continuos, diarrea grave o el estómago inflamado.

Como precaución, aquellos niños pequeños que desarrollen fiebre tifoidea también pueden ingresar en el hospital.

En el hospital, se le administrarán inyecciones de antibióticos y también se le pueden administrar líquidos y nutrientes directamente por vía intravenosa (a través de un goteo intravenoso).

Si se suceden complicaciones potencialmente mortales, como una hemorragia interna o un corte de la división de su sistema digestivo, es posible que se necesite cirugía. Sin embargo, esto es muy raro en personas que reciben tratamiento con antibióticos. Aquí puede obtener más información sobre las complicaciones de la fiebre tifoidea.

La mayoría de las personas responden bien al tratamiento hospitalario y mejoran en un plazo de tres a cinco días. Sin embargo, pueden pasar varias semanas hasta que se encuentre lo suficientemente bien como para salir del hospital.

Recaídas

Algunas personas que reciben tratamiento para la fiebre tifoidea experimentan recaídas, que es cuando los síntomas vuelven a aparecer. En estos casos, los síntomas generalmente vuelven a aparecer alrededor de una semana después de que el tratamiento con antibióticos haya finalizado.

La segunda vez, los síntomas suelen ser más leves y duran menos tiempo que el brote original, pero generalmente se recomienda un tratamiento adicional a base de antibióticos. Consulte a su médico lo antes posible si sus síntomas vuelven tras el tratamiento.

Portadores a largo plazo

Después de que hayan pasado los síntomas, deberá hacerse otro análisis de heces para verificar si todavía hay bacterias de Salmonella typhi en sus heces. Si las hay, puede significar que se haya convertido en un portador a largo plazo (crónico) de la infección tifoidea y que pueda necesitar un tratamiento adicional de antibióticos durante 28 días para ”eliminar” la bacteria.

Hasta que los resultados de la prueba muestren que no hay presencia de bacterias, evite manipular o preparar alimentos. También es muy importante que se lave bien las manos después de ir al baño.

Los antibióticos son medicamentos que se pueden usar para tratar infecciones provocadas por microorganismos, generalmente bacterias u hongos. Unos ejemplos de antibióticos podrían ser la amoxicilina, la estreptomicina y la eritromicina.

Las bacterias son organismos pequeños y unicelulares que viven en el cuerpo. Algunas pueden provocar enfermedades y otras son beneficiosas para las personas.

Fiebre es una temperatura corporal alta (más de 38 ºC o 100,4 ºF).

Intravenoso (IV) significa la inyección de sangre, medicamentos o fluidos en el torrente sanguíneo a través de una vena.

Casos reales

Dominic Aguiar contrajo fiebre tifoidea durante un viaje a la India. Afirma que fue la falta de planificación lo que provocó la infección.

«En realidad, fue culpa mía», nos confirma el maestro de escuela londinense. «He estado visitando durante años el sur de la India, donde tengo familia, sin molestarme en ponerme la vacuna contra la fiebre tifoidea. En mi último viaje, durante las vacaciones de Navidad, fui un poco más allá ya que incluí en el itinerario una visita a Delhi. Si lo hubiera pensado detenidamente o consultado a un experto, podría haberme puesto la vacuna».

Dominic no sabe exactamente dónde se contagió de fiebre tifoidea, pero casi seguro que fue durante una estancia en un hotel de Delhi. Cuando regresó a Londres dos semanas después, ya estaba enfermo, con vómitos, diarrea y episodios de fiebre.

Llegué a casa y estuve en el sofá durante más de un mes sintiéndome peor que nunca en mi vida. Compartía piso con una pareja y estaba solo todo el día mientras ellos estaban en el trabajo. Tenía unos sudores horribles y falta de apetito y probablemente adelgacé casi 10kg».

Al principio, Dominic pensó que se trataba de una intoxicación alimentaria. «Mi médico me recetó antibióticos, pero no podía retener nada de lo que tomaba, incluidas las pastillas. Me asusté bastante, pero estaba demasiado enfermo para hacer algo al respecto. Finalmente fui al departamento de urgencias de un hospital y me tomaron una muestra de heces. Tuve que esperar tres o cuatro días para el resultado. Me sorprendió mucho cuando me diagnosticaron fiebre tifoidea».

Una vez que Dominic recibió los antibióticos adecuados, la fiebre tifoidea remitió y no tuvo que pasar tiempo en el hospital.

«Como ya había viajado a India varias veces, no pensé en que pudiera ser fiebre tifoidea. Sabía que viajaba por zonas donde la fiebre tifoidea es peligrosa para los turistas, pero por alguna razón pensé que no me pasaría nada. No he vuelto a la India, así que todavía no me he puesto la vacuna. Pero me siento realmente afortunado de haber sobrevivido sin problemas a largo plazo».

Prevención

Se recomienda la vacunación contra la fiebre tifoidea si viaja a partes del mundo donde esta afección sea común.

Zonas de alto riesgo

La fiebre tifoidea se encuentra en todo el mundo, pero es más probable que se den brotes en áreas donde el saneamiento y la higiene sean deficientes. Estas zonas de alto riesgo incluyen:

  • África
  • América central
  • El subcontinente indio
  • Oriente medio
  • América del sur
  • Sudeste asiático

Cabe destacar que la vacuna contra la fiebre tifoidea se recomienda para aquellos que se queden o trabajen con la población local y aquellos que se sometan una exposición frecuente o prolongada a condiciones en las que es probable que el saneamiento y la higiene de los alimentos sean deficientes.

Elección de una vacuna

Existen dos vacunas disponibles para la fiebre tifoidea:

  • Vacuna Vi: administrada en una sola inyección
  • Vacuna Ty21a: administrada en tres cápsulas para recibir en días alternos

También hay inyecciones combinadas de tifoidea y hepatitis A disponibles para personas de 15 a 16 años o más.

Ninguna vacuna ofrece una protección del 100% contra la fiebre tifoidea, pero la vacuna Vi suele ser más efectiva que la vacuna Ty21a. Sin embargo, algunas personas prefieren recibir la vacuna Ty21a porque no requiere de una inyección.

Como la vacuna Ty21a contiene una muestra viva de la bacteria Salmonella typhi, no es adecuada para personas que tienen un sistema inmunitario (la defensa natural del cuerpo contra infecciones y enfermedades) debilitado, como las personas con VIH. Tampoco se suele recomendar para niños menores de seis años, mientras que los niños a partir de los dos años de edad ya pueden recibir la vacuna Vi.

El efecto protector de la vacuna Vi durará unos tres años, después de lo cual se necesitará administrar una vacuna de refuerzo. La vacuna Ty21a durará alrededor de un año antes de que se requiera una dosis de refuerzo.

La vacuna contra la fiebre tifoidea debe administrarse al menos con un mes de antelación a su viaje, pero, si es necesario, puede administrarse más cerca de su fecha de viaje.

Efectos secundarios

Después de que se le haya administrado la vacuna contra la fiebre tifoidea, algunas personas experimentan dolor temporal, enrojecimiento, hinchazón o rigidez en el lugar de la inyección. Aproximadamente 1 de cada 100 personas experimentan fiebre alta, de 38ºC (100,4 ºF) o más. Entre los efectos secundarios menos comunes se incluyen:

Las reacciones graves suelen ser raras.

Complicaciones

Las complicaciones provocadas por la fiebre tifoidea generalmente solo ocurren en personas que no han sido tratadas con los antibióticos apropiados o cuyo tratamiento se haya retrasado.

En dichos casos, aproximadamente 1 de cada 10 personas experimentan complicaciones, que generalmente se desarrollan durante la tercera semana de la infección.

Las dos complicaciones más comunes en la fiebre tifoidea no tratada son:

  • hemorragia interna en el sistema digestivo
  • perforación de una sección del sistema digestivo o del intestino, que propaga la infección al tejido cercano

Se describen con más detalle a continuación:

Hemorragia interna

La mayoría de las hemorragias internas que se producen debidas a la fiebre tifoidea no son peligrosas, pero los dolores son fuertes.

Los síntomas incluyen:

  • cansancio a todas horas
  • disnea
  • palidez
  • latido del corazón irregular
  • vomitar sangre
  • heces muy oscuras o semejantes al alquitrán

Es posible que haya que recurrir a una transfusión de sangre para reemplazar la sangre perdida, y se puede requerir de cirugía para reparar el sitio del sangrado.

Perforación

Una perforación es una complicación muy grave. Puede deberse a que las bacterias que viven en su sistema digestivo pasen al estómago e infecten el revestimiento de su abdomen (el peritoneo). A esto se le llama peritonitis.

La peritonitis es una emergencia médica, ya que el tejido del peritoneo generalmente es estéril y no tiene gérmenes. A diferencia de otras partes del cuerpo, como la piel, el peritoneo no cuenta con un mecanismo de defensa incorporado para combatir las infecciones.

En los casos de peritonitis, una infección puede propagarse rápidamente a la sangre (sepsis) antes de propagarse a otros órganos. Esto conlleva el riesgo de que se produzca una insuficiencia orgánica múltiple y, si no se trata de forma agresiva, puede provocar la muerte. El síntoma más común de la peritonitis es un dolor abdominal repentino que empeora progresivamente.

La peritonitis requiere ingreso hospitalario, donde será tratado con inyecciones de antibióticos. Luego se requerirá cirugía para sellar el agujero en la pared intestinal.

Aquí obtendrá más información acerca del tratamiento de la peritonitis.

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