Infección renal

Introducción

Una infección renal (o infección en los riñones) es una enfermedad que se produce normalmente cuando las bacterias se desplazan desde la vejiga hasta uno o ambos riñones.

Introducción

Una infección renal es una enfermedad dolorosa y desagradable que se produce cuando las bacterias se desplazan desde la vejiga hasta uno o ambos riñones. 

El nombre médico de las infecciones renales es pielonefritis. Se trata de un tipo  diferente y más grave de cistitis, una infección muy común de la vejiga, que hace que orinar resulte doloroso.

Si se tratan a tiempo, las infecciones renales no causan grandes daños, pero sí que pueden provocar un gran malestar al paciente. Si no se tratan, las infecciones renales pueden empeorar y provocar daños renales permanentes. 

Los síntomas de infección renal suelen aparecer rápidamente, en cuestión de horas. Presentará signos de fiebre, escalofríos, náuseas y experimentará dolor en la espalda o el costado.

Obtenga más información sobre los síntomas de una infección renal.

Cuándo buscar asistencia médica

Debería consultar a su médico si tiene fiebre y un dolor constante en el estómago, la zona lumbar o los genitales, o si observa cambios en la frecuencia con la que necesita orinar.

Casi todas las infecciones renales deben tratarse con antibióticos lo antes posible para evitar que la infección dañe los riñones y se propague a través del flujo sanguíneo. También es posible que tenga que tomar analgésicos.

Si es altamente vulnerable a los efectos de una infección, por ejemplo, si ya padecía alguna enfermedad o si está embarazada, es posible que necesite ser ingresado/a en un hospital como precaución, y recibir un tratamiento con antibióticos por vía intravenosa.

Normalmente, el tratamiento con antibióticos es una forma muy eficaz de tratar las infecciones renales, y pasadas unas dos semanas debería haberse recuperado del todo.

En casos aislados, las infecciones renales pueden tener consecuencias más graves que incluyen el envenenamiento de la sangre (sepsis) y una acumulación de pus en el riñón, que recibe el nombre de absceso.

Obtenga más información sobre cómo tratar una infección renal y las complicaciones de las infecciones renales.

¿Qué provoca las infecciones renales?

Las infecciones renales se producen normalmente cuando las bacterias (normalmente un tipo de bacteria llamada E. coli) se introducen en la uretra, que es el tubo por el que pasa la orina, desde el ano y se desplazan a través de la vejiga hasta uno o ambos riñones.

Obtenga más información sobre las causas de las infecciones renales.

¿Quién corre el riesgo de contraerlas?

Las infecciones renales son relativamente poco frecuentes.

Pueden producirse a cualquier edad, pero son mucho más comunes en mujeres. De hecho, las mujeres tienen seis veces más posibilidades de contraer una infección renal que los hombres. Esto se debe a que la uretra de las mujeres es más corta, y por tanto las bacterias pueden llegar a los riñones más fácilmente.

Las mujeres jóvenes son las más expuestas, ya que normalmente tienen una vida sexual más activa, y tener relaciones sexuales a menudo aumenta las probabilidades de contraer una infección renal.

Los niños pequeños también tienen mayor probabilidad de contraer una infección renal, ya que es posible que hayan nacido con una anomalía del tracto urinario o que tengan un problema llamado reflujo vesicoureteral, por el que la orina fluye en sentido inverso desde la vejiga hasta los riñones.

¿Es posible evitar las infecciones renales?

Para reducir la probabilidad de contraer una infección renal, debe mantener su vejiga y su uretra libres de bacterias. Para ello solamente es necesario tomar algunas medidas simples, como beber muchos líquidos y mantener una buena higiene en la zona genital.

Obtenga más información sobre cómo prevenir una infección renal.

Síntomas

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Los síntomas de infección renal suelen aparecer rápidamente, en cuestión de horas o días. Los síntomas más comunes incluyen:

  • dolor en el costado
  • dolor y molestias en la zona lumbar y en la zona genital
  • fiebre alta (puede alcanzar los 39,5ºC o 103,1ºF)
  • temblores
  • escalofríos
  • cansancio o debilidad extremos
  • pérdida de apetito
  • náuseas
  • vómitos
  • diarrea

Es posible que experimente otros síntomas si además padece de cistitis o uretritis (una infección de la uretra). Estos otros síntomas pueden incluir:

  • dolor o sensación de quemazón al orinar
  • ganas de orinar frecuentes o urgentes
  • sensación de no poder vaciar del todo la vejiga
  • sangre en la orina
  • orina turbia o maloliente
  • dolor en el bajo vientre

Niños

Los niños que contraen infecciones renales, pueden presentar además los siguientes síntomas:

  • poca energía
  • irritabilidad
  • mala alimentación y/o vómitos
  • problemas de crecimiento
  • dolor abdominal
  • ictericia (coloración amarilla de la piel y de las partes blancas de los ojos)
  • sangre en la orina
  • orina maloliente
  • mojar la cama

Cuándo buscar asistencia médica

Póngase en contacto con su médico si tiene fiebre alta, dolor constante, o si observa cambios en la frecuencia con la que necesita orinar. Si cree que su hijo puede tener una infección renal, consulte inmediatamente a un médico.

Si su orina presenta restos de sangre, le recomendamos que consulte a su médico para que pueda investigar el motivo.

Las infecciones renales deben tratarse lo antes posible con antibióticos para aliviar los síntomas y evitar que se produzcan complicaciones.

Con algunas pruebas sencillas, su doctor podrá diagnosticar si tiene una infección renal.

Para obtener más información, consulte nuestra sección sobre el diagnóstico de infecciones renales.

Causas

Las infecciones renales se producen cuando las bacterias se introducen en uno o ambos riñones, infectándolos. Este tipo de bacteria se conoce como E. coli, y vive en los intestinos.

Las bacterias se introducen por la abertura de la uretra y avanzan por el tracto urinario, infectando la vejiga en primer lugar y, a continuación, los riñones.

Se cree que una de las maneras de que las bacterias penetren en el tracto urinario es transportarlas accidentalmente desde el ano hasta la uretra. Esto puede ocurrir si al limpiarse después de ir al baño el papel sucio entra en contacto con sus genitales. También es posible que ocurra durante las relaciones sexuales.

En casos aislados, pueden provocarse infecciones renales si una infección bacteriana o fúngica de la piel se propaga a través del flujo sanguíneo y llega a los riñones. Sin embargo, este tipo de infección solo se produce normalmente en personas con un sistema inmunitario debilitado. 

¿Quiénes tienen más probabilidades de contraer infecciones renales?

Las mujeres y los niños corren más riesgo de desarrollar infecciones renales, además de otras infecciones del tracto urinario (ITU), como por ejemplo la cistitis.

En las mujeres, la uretra está más cerca del ano que en los hombres, lo que facilita que las bacterias presentes en el ano se introduzcan accidentalmente en la uretra. La uretra de las mujeres también es mucho más corta que la de los hombres (que atraviesa el pene). Por eso resulta más fácil en el caso de las mujeres que las bacterias lleguen a la vejiga y alcancen los riñones.

Existen otros factores que también pueden incrementar el riesgo de sufrir una infección renal, como por ejemplo:

  • padecer una enfermedad que bloquee u obstruya el tracto urinario, como piedras en el riñón o un agrandamiento de la próstata; los niños que padezcan de estreñimiento también tienen más probabilidades
  • haber nacido con una anomalía del tracto urinario
  • padecer una enfermedad que le impida vaciar del todo la vejiga, como una lesión de la médula espinal; esto puede provocar que las bacterias presentes en la vejiga se multipliquen y se propaguen
  • tener un sistema inmunitario debilitado, debido por ejemplo a diabetes de tipo 2, o como un efecto secundario de tratamientos que debilitan el sistema inmunitario, como la quimioterapia
  • tener una infección de la glándula prostática llamada prostatitis, ya que la infección puede propagarse desde la glándula prostática hasta los riñones
  • llevar un catéter urinario (un tubo fino y flexible que se inserta en la vejiga para drenar la orina)
  • ser una mujer sexualmente activa: tener relaciones sexuales puede irritar la uretra y permitir que las bacterias se desplacen más fácilmente hacia ella 
  • ser un hombre que practica sexo anal: las bacterias pueden desplazarse desde la uretra hasta la vejiga
  • estar embarazada: esto puede provocar cambios físicos que reducen el flujo de orina, lo cual hace que sea más fácil que las bacterias se propaguen a los riñones

Diagnóstico

Para averiguar si tiene una infección renal, su médico le preguntará sobre sus síntomas y los hechos más recientes de su historial clínico.

Seguramente también evalúe su estado general de salud comprobando su temperatura y midiendo su presión arterial.

Análisis de orina

Un análisis de orina puede ayudar a determinar si tiene una infección del tracto urinario (ITU). El análisis incluye tomar una pequeña muestra de orina y analizarla para determinar si contiene bacterias.

Sin embargo, un análisis de orina no puede determinar si la infección (en caso de que la hubiera) está en los riñones o en otra parte del sistema urinario, como por ejemplo en la vejiga.

Para que su doctor pueda confirmar que tiene una infección renal, los resultados del análisis de orina deben ser positivos y, además, debe presentar síntomas característicos como por ejemplo fiebre o dolor en el costado.

Pruebas médicas en un hospital

Es posible que deba acudir a un hospital para realizar pruebas adicionales si:

  • los síntomas resisten al tratamiento con antibióticos
  • los síntomas empeoran de forma repentina
  • presenta otros síntomas que normalmente no están relacionados con las infecciones renales
  • es propenso a sufrir las complicaciones de una infección renal

En estas circunstancias, las pruebas comprobarán el estado de su tracto urinario y si presenta algún problema. Estas pruebas incluyen:

  • una tomografía computerizada (TC), mediante la cual un equipo de rayos X toma una serie de imágenes y, a continuación, un ordenador las une configurando una imagen detallada de su tracto urinario
  • una ecografía, que utiliza ondas de sonido para crear una imagen del interior del cuerpo
  • tomografía por emisión de positrones, mediante la cual se inyecta un colorante en el flujo sanguíneo, y se toman una serie de radiografías

Obtenga más información sobre cómo tratar una infección renal.

Tratamiento

La mayoría de las personas que experimentan una infección renal pueden tratarla en casa con antibióticos y, ocasionalmente, analgésicos.

Medicamentos

Antibióticos

Si está siguiendo un tratamiento en casa, lo más común es que su médico le haya recetado pastillas o cápsulas antibióticas que deberá tomar durante un periodo de 7 a 14 días.

La mayoría de las personas (excepto las mujeres embarazadas) siguen un tratamiento a base de un antibiótico llamado ciprofloxacina o Co-amoxiclav. Los efectos secundarios más comunes de la coprofloxacina incluyen náuseas y diarrea.

Co-amoxiclav puede reducir la efectividad de la píldora anticonceptiva y de los parches anticonceptivos, así que es posible que tenga que utilizar un método anticonceptivo distinto durante el tratamiento.

Para las mujeres embarazadas, se recomienda seguir un tratamiento de 14 días con un antibiótico llamado cefalexina. 

Por lo general, empezará a sentirse mejor poco después de haber empezado el tratamiento, y al cabo de dos semanas debería haberse recuperado por completo.

Si sus síntomas no han mejorado en las 24 horas que siguen al comienzo del tratamiento, consulte a su médico. 

Analgésicos

El uso de analgésicos, como paracetamol, le ayudará a reducir el dolor y la fiebre. 

Sin embargo, no se suele recomendar el uso de antiinflamatorios no esteroides (AINE) como el ibuprofeno en caso de infección renal, ya que puede aumentar el riesgo de problemas renales.

Consejos

Si tiene una infección renal, no intente evitar tocar el asiento cuando vaya al baño, ya que si hace esto es posible que no llegue a vaciar del todo la vejiga.

También es fundamental beber muchos líquidos para evitar la deshidratación y ayudar a eliminar las bacterias de los riñones. Intente beber la cantidad suficiente como para que su orina siempre sea de color claro.

Asegúrese de descansar mucho. Las infecciones renales suelen ser agotadoras, independientemente de que sea una persona sana y fuerte. Puede tardar hasta dos semanas en sentirse lo suficientemente bien como para volver al trabajo.

Tratamiento en un hospital

En algunos casos, es posible que tenga que recibir tratamiento en el hospital y no en casa. Puede necesitar someterse a un tratamiento en un hospital si:

  • está gravemente deshidratado

no puede tragar o retener ningún líquido o medicamento

  • tiene otros síntomas que puedan indicar que sufre un envenenamiento de la sangre, como el pulso acelerado o pérdidas de conocimiento
  • está embarazada y tiene fiebre
  • se siente muy débil y está en mal estado de salud
  • los síntomas no mejoran después de 24 horas de haber comenzado el tratamiento con antibióticos
  • su sistema inmunitario está debilitado
  • hay un cuerpo extraño alojado en su tracto urinario, como un cálculo renal o un catéter urinario
  • padece diabetes
  • tiene más de 65 años
  • padece una enfermedad subyacente que afecta al funcionamiento de sus riñones, como enfermedad poliquística renal o enfermedad renal crónica

La mayoría de los niños que padezcan una infección renal deben recibir tratamiento en un hospital.

Si ingresa en un hospital con una infección renal, seguramente le administren líquidos por terapia intravenosa para asegurar que esté hidratado. También es posible que le administren antibióticos por goteo.

Le harán análisis de sangre y de orina a menudo para supervisar su estado de salud y comprobar si los antibióticos están combatiendo la infección de forma eficaz.

La mayoría de las personas responden bien al tratamiento. Si no hay complicaciones, casi todos los pacientes pueden salir del hospital en un plazo de tres a siete días. Después de haber recibido antibióticos por goteo, lo más común es que el médico le recete antibióticos en pastillas o cápsulas.

Prevención

La mejor manera de prevenir una infección renal es mantener la vejiga y la uretra libres de bacterias.

Para ello, siga los consejos que aparecen a continuación.

Beba muchos líquidos

Beber muchos líquidos, sobre todo agua, le ayudará a eliminar las bacterias de su vejiga y de su tracto urinario.

Beber zumo de arándanos o tomar extracto de arándanos también puede ayudarle a evitar las infecciones del tracto urinario (ITU). Sin embargo, evite el zumo y los extractos de arándanos si está tomando warfarina, un medicamento destinado a prevenir los coágulos de sangre. El zumo de arándanos puede potenciar los efectos de la warfarina, lo que puede provocar un sangrado excesivo.

Consejos para el cuarto de baño

Para mantener su tracto urinario libre de bacterias:

  • vaya al baño desde que sienta la necesidad de orinar, en lugar de aguantarse las ganas
  • límpiese de adelante hacia atrás al ir al baño 
  • cuide de su higiene íntima lavándose los genitales cada día y antes de tener relaciones sexuales
  • orine después de tener relaciones sexuales
  • si es una mujer, no intente evitar tocar el asiento cuando vaya al baño, ya que si hace esto es posible que no llegue a vaciar del todo la vejiga

Trate el estreñimiento

El estreñimiento puede aumentar sus probabilidades de desarrollar una infección del tracto urinario (ITU), así que procure tratarlo lo antes posible.

Los tratamientos más recomendados contra el estreñimiento son:

  • aumentar su ingesta de fibra (de 20 a 30 gramos al día)
  • utilizar un laxante suave a corto plazo
  • beber mucha agua

Consultar a su médico si los síntomas no mejoran al cabo de 14 días (o incluso 7, en el caso de los niños con estreñimiento).

Obtenga más información sobre cómo tratar el estreñimiento.

Cuidado con los anticonceptivos

Si tiene infecciones del tracto urinario con frecuencia (más de tres al año), evite utilizar preservativos o diafragmas con espermicida. Esto se debe a que el espermicida puede fomentar la producción de bacterias.

Opte por preservativos lubricados sin espermicida, ya que los no lubricados pueden irritar la uretra haciendo que se vuelva más propensa a contraer una infección.

Complicaciones

La mayoría de las infecciones renales se curan correctamente y sin complicaciones, aunque algunos pacientes desarrollan problemas más graves.

Es poco común que una infección renal se complique, pero tiene más probabilidades de que ocurra si:

  • es un niño
  • tiene más de 65 años
  • está embarazada
  • padece de diabetes, enfermedad renal crónica o anemia de células falciformes
  • ha pasado por un trasplante de riñón (sobre todo en los tres primeros meses después del trasplante)
  • tiene un sistema inmunitario debilitado
  • contrajo la infección renal en el hospital

A continuación explicamos más detalladamente algunas de las complicaciones principales de las infecciones renales.

Absceso perirrenal

Un absceso es una complicación de una infección renal que es poco frecuente pero grave. Se trata de la acumulación de pus dentro del tejido del riñón.

Tiene más probabilidades de sufrir un absceso perirenal si padece de diabetes.

Los síntomas de un absceso perirrenal son parecidos a los de una infección renal. Los más comunes son:

  • temperatura alta, de 38ºC (100,4 ºF) o más
  • escalofríos
  • dolor abdominal
  • pérdida de apetito
  • dolor al orinar

Los abscesos perirrenales son potencialmente peligrosos porque las bacterias que se encuentran en el interior del absceso pueden propagarse a otras partes del cuerpo, como el torrente sanguíneo o los pulmones, y resultar mortales.

Los abscesos de menor tamaño pueden tratarse con antibióticos administrados mediante un sistema de goteo. Los de mayor tamaño requieren cirugía, que consiste en drenar el pus del absceso con una aguja que se inserta en el riñón.

Envenenamiento de la sangre

El envenenamiento de la sangre (también conocido como sepsis) es otra complicación poco común pero mortal de las infecciones renales. Ocurre cuando las bacterias pasan de los riñones al torrente sanguíneo. Una vez que las bacterias están presentes en la sangre, la infección puede transmitirse a cualquier parte del cuerpo, incluidos los órganos principales.

En pacientes con infección renal, los síntomas del envenenamiento de la sangre incluyen:

  • presión arterial baja, con una sensación de mareo al levantarse
  • confusión y desorientación
  • sudoración excesiva
  • convulsiones o escalofríos incontrolables
  • fiebre alta o temperatura corporal más baja de lo normal (por debajo de 36ºC, o 96,8ºF)
  • piel pálida
  • pulso acelerado
  • disnea

El envenenamiento de la sangre es una urgencia médica que suele requerir el ingreso del paciente en una unidad de cuidados intensivos (UCI) mientras se le administran antibióticos para combatir la infección.

Si está tomando algún medicamento contra la diabetes, como metformina o inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA), es posible que tenga que detener el tratamiento hasta que se recupere. Esto se debe a que pueden causar daños renales durante un episodio de envenenamiento de la sangre.

Infección grave

Otra complicación poco común pero potencialmente mortal de la infección renal es una condición que recibe el nombre de pielonefritis ensifematosa (PNE).

La PNE es una infección grave que destruye rápidamente el tejido de los riñones, y la bacteria que provoca la infección desprende un gas tóxico que se acumula en los riñones.

No se sabe con exactitud qué provoca la PNE, pero casi todos los casos se producen en personas diabéticas.

Por lo general, el tratamiento consiste en una cirugía urgente para extirpar parte del riñón afectado, o el riñón completo. Es posible llevar una vida normal y activa con un solo riñón.

Insuficiencia renal

En casos muy aislados, las infecciones renales pueden provocar daños graves al riñón que resultan en insuficiencia renal, es decir, que los riñones dejan de funcionar correctamente.

La insuficiencia renal es potencialmente mortal, pero puede tratarse con diálisis o un transplante de riñón.

Otros problemas

Las infecciones renales también pueden provocar otras complicaciones, como presión arterial elevada (hipertensión) o parto prematuro.

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