Espondilosis cervical

Introducción

La espondilosis cervical es un término médico que se utiliza para referirse al "desgaste" asociado a la edad que afecta a los huesos y tejidos del cuello.

Los síntomas más comunes de la espondilosis cervical son dolor de cuello, rigidez y dolores de cabeza. De manera ocasional puede pinzar nervios en el cuello, lo que conlleva:

  • dolor irradiado que comienza en los brazos
  • hormigueo en brazos y piernas
  • pérdida de sensibilidad en manos y piernas
  • descoordinación y dificultad para andar

Sin embargo, en muchas personas con espondilosis cervical no se aprecian síntomas.

Aquí encontrará más información sobre los síntomas de la espondilosis cervical.

Tratamiento de la espondilosis cervical

En la mayoría de los casos, los síntomas de la espondilosis cervical se pueden aliviar combinando:

  • fármacos, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), incluido el ibuprofeno
  • ejercicio físico, como nadar y andar
  • hábitos de cuidado personal, como utilizar una almohada dura para dormir

En unos pocos casos, puede hacer falta cirugía para extraer o reparar una sección dañada de la columna cervical (consultar más abajo).

Aquí encontrará más información sobre el tratamiento de la espondilosis cervical.

¿Qué causa la espondilosis cervical?

Según nos hacemos mayores, los huesos y tejidos que componen la columna vertebral pueden desgastarse debido al envejecimiento. Por ejemplo, los discos vertebrales se secan o se encogen y los ligamentos se endurecen.

Este "desgaste" puede dar lugar, en cierta medida, a la espondilosis cervical.

Aquí encontrará más información sobre las causas de la espondilosis cervical.

A quién le afecta

La espondilosis cervical es una dolencia muy frecuente. Se calcula que 9 de cada 10 adultos tendrán algún grado de espondilosis cervical al llegar a los 60 años (aunque en muchos no se apreciará ningún síntoma).

Pronóstico

En la mayoría de los casos de espondilosis cervical el pronóstico es, generalmente, bueno. Casi todos los casos responden bien al tratamiento al cabo de unas pocas semanas. Aunque es común que los síntomas reaparezcan algo más tarde.

En aproximadamente uno de cada 10 casos, la persona puede desarrollar dolor de cuello prolongado (crónico).

Síntomas

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Los síntomas más comunes de la espondilosis cervical son dolor de cuello y rigidez.

Algunas veces también pueden darse dolores de cabeza que, generalmente, comienzan en la parte posterior de la cabeza, justo por encima del cuello pasando por la coronilla hasta la frente.

El dolor suele ser intermitente, alternando recaídas y ausencia de síntomas.

Aproximadamente una de cada 10 personas desarrolla dolor prolongado (crónico).

Otros síntomas más graves no suelen aparecer a menos que:

  • una hernia discal u otro hueso pince o irrite un nervio cercano (esto se conoce como radiculopatía cervical)
  • el canal medular (los huesos que rodean y protegen los nervios) se estrechen, comprimiendo la médula espinal en su interior (lo que se conoce como mielopatía cervical)

Estas dolencias se describen con más detalle a continuación.

Radiculopatía cervical

El síntoma más frecuente de la radiculopatía cervical es un dolor agudo que desciende por uno de sus brazos (a este dolor también se le conoce como braquialgia).

También podría aparecer un ligero entumecimiento u "hormigueo" en el brazo afectado y notar un empeoramiento al estirar el cuello o girar la cabeza.

Mielopatía cervical

La mielopatía cervical tiene lugar cuando el canal medular se estrecha (también conocido como estenosis), comprimiendo la médula espinal debido a una espondilosis cervical grave.

Cuando la médula espinal se comprime, interfiere con las señales que viajan entre el cerebro y el resto del cuerpo. Los síntomas pueden ser:

  • descoordinación, por ejemplo, tareas como abotonar una camisa pueden volverse cada vez más difíciles
  • pesadez o debilidad de brazos o piernas
  • problemas para andar
  • con menos frecuencia, incontinencia urinaria (pérdida del control de esfínteres)
  • incontinencia intestinal (pérdida del control intestinal)

Si usted cree que está experimentando síntomas de mielopatía cervical, consulte a su médico lo antes posible.

Si no se trata, la mielopatía cervical puede ocasionar a lesiones irreversibles de la médula espinal y convertirse en una discapacidad a largo plazo.

Causas

Para entender mejor las causas de la espondilosis cervical, conviene conocer mejor la estructura de la columna vertebral.

La columna vertebral está compuesta de:

  • vértebras: secciones óseas en forma de cresta que constituyen la estructura de la columna vertebral y protegen los nervios
  • discos: son unas almohadillas discales con una cubierta resistente y flexible y un interior más blando, de la consistencia de la pasta de dientes. Se encuentran entre las vértebras, amortiguándolas y separándolas
  • médula espinal: es el haz principal de nervios que transportan la información a lo largo de la columna vertebral, entre el cerebro y el resto del cuerpo
  • raíces nerviosas: son las secciones iniciales de los nervios que salen de la médula espinal, salen a través de unos "orificios" a lo largo de toda la columna vertebral

A medida que se envejece, los discos tienden a secarse y se vuelven propensos a rasgarse. Al mismo tiempo, su cuerpo tratará de compensar el desgaste de las articulaciones, produciendo pequeñas excrecencias óseas para sostener mejor su cuello y endurecer la columna vertebral. Estas excrecencias se conocen como espolones óseos u osteofitos.

Los osteofitos restan movilidad a la columna vertebral, lo que provoca rigidez y dolor de cuello. Los cambios en la estructura ósea también pueden aplastar los nervios cercanos y la médula espinal. Esta propensión es más frecuente en las personas mayores.

Hernia discal

Una hernia discal, también llamada disco prolapsado o herniado, ocurre cuando uno de los discos de la columna vertebral se rompe (se abre) y el interior blando se derrama.

Si este material blando presiona contra un nervio en el cuello, puede causar un dolor intenso que se irradia al brazo (radiculopatía cervical) y, ocasionalmente, puede ocasionar compresión de la médula espinal (mielopatía cervical).

Normalmente, las hernias discales afectan a personas más jóvenes y no es tan frecuente como la formación de osteofitos descrita antes.

Aquí encontrará más información sobre hernias discales.

Diagnóstico

Normalmente se sospecha que haya espondilosis cervical, generalmente cuando aparecen los síntomas típicos de dolor y rigidez en el cuello.

También se baraja como causa de dolor irradiado en el brazo, deterioro de la motricidad fina o dificultad para caminar.

Existen otras pruebas, descritas a continuación, para descartar otras afecciones y confirmar el diagnóstico.

Examen físico

La espondilosis cervical limita la movilidad del cuello. Se le pedirá que gire la cabeza de un lado a otro y que la incline hacia los hombros.

El médico también puede evaluar los reflejos de manos y pies, y comprobar el grado de sensibilidad en todas las extremidades. Los problemas con los reflejos o la falta de sensibilidad pueden indicar un deterioro nervioso causado por el estrechamiento de la médula espinal (mielopatía cervical).

Es posible que le pidan una radiografía para ver los rasgos característicos de la espondilosis, como la presencia de osteofitos (excrecencias óseas).

Otras pruebas

Se le pueden pedir exámenes adicionales si se sospecha de mielopatía cervical o si sus síntomas son graves y no responden a los tratamientos convencionales.

A continuación se describen los detalles de algunas de las pruebas que se le pueden hacer.

Resonancia magnética

Una imagen por resonancia magnética (IRM): es un tipo de escáner en el que se emplean fuertes campos magnéticos y ondas de radio para obtener una imagen detallada del interior de su cuerpo.

Una resonancia magnética puede ser útil para detectar daño nervioso subyacente.

TAC

Una tomografía computarizada (TAC) consiste en tomar una serie de radiografías que se recomponen por ordenador para producir una imagen más detallada.

Los TAC proporcionan una información mucho más detallada de los huesos que las radiografías.

En la actualidad, solo le realizarán un TAC cuando hay razones médicas para no hacer una resonancia magnética, por ejemplo, si tiene un marcapasos.

Tratamiento

El tratamiento de los síntomas de la espondilosis cervical tiene como objetivo aliviar el dolor y prevenir lesiones nerviosas permanentes.

Alivio del dolor

Analgésicos sin receta médica

Se cree que los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) son los analgésicos más efectivos para los síntomas de la espondilosis cervical. Algunos de los AINE más frecuentes son:

Si un AINE no le consigue calmar el dolor, debe probar otro.

Sin embargo, los AINE están contraindicados si usted tiene asma, tensión arterial alta, enfermedades hepáticas,afecciones cardíacas o antecedentes de úlceras de estómago. En estas circunstancias, probablemente, el paracetamol sería lo más adecuado. Consulte a su médico o farmacéutico.

Codeína

Si el dolor es más intenso, el médico puede recetar un analgésico opiáceo suave llamado codeína. A menudo se toma en combinación con algún AINE o con paracetamol.

El estreñimiento es un efecto secundario frecuente de la codeína. Para prevenir el estreñimiento, beba mucha agua y coma alimentos ricos en fibra, como pan,arroz integral, pasta, avena, judías verdes, guisantes, lentejas, cereal entero, semillas, fruta y verdura.

La codeína puede ser desaconsejable para bastantes personas, especialmente si se toma durante largos períodos de tiempo. Su médico le informará si usted puede tomar codeína.

Generalmente, no se recomienda para personas que tienen problemas respiratorios (como asma) o lesiones en la cabeza, sobre todo si tienen un aumento de la presión intracraneal.

Relajantes musculares

Si usted experimenta espasmos, es decir, los músculos del cuello se tensan repentinamente de manera incontrolable, el médico puede recetarle un ciclo corto de un relajante muscular como el diazepam.

Los relajantes musculares son sedantes que pueden provocar somnolencia y mareos. No conduzca si le han recetado diazepam. Tampoco beba alcohol, ya que el medicamento puede amplificar sus efectos.

Los relajantes musculares solo pueden tomarse entre una semana y 10 días seguidos.

Amitriptilina

Si el dolor persiste más de un mes y no ha respondido a los analgésicos anteriores, su médico puede recetarle un medicamento llamado amitriptilina.

La amitriptilina se concibió como un antidepresivo, pero los médicos han descubierto que en dosis pequeñas también es útil para tratar el dolor neuropático. Algunos de los efectos secundarios de la amitriptilina son:

  • somnolencia
  • sequedad de boca
  • visión borrosa
  • estreñimiento
  • dificultad para orinar

No conduzca si la amitriptilina le produce somnolencia. La amitriptilina está contraindicada en personas con antecedentes de trastornos cardíacos.

Gabapentina

El médico también le puede recetar gabapentina (o un medicamento similar llamado pregabalina) para aliviar el dolor irradiado de brazo o el hormigueo causados por la irritación de las raíces nerviosas. Este medicamento se utiliza como antiepiléptico.

Algunas personas experimentan efectos secundarios que desaparecen cuando dejan de tomar el medicamento, como erupciones cutáneas o inestabilidad. La gabapentina debe ser tomada periódicamente durante al menos dos semanas antes de que se note alguna mejoría.

Analgésicos inyectables

Si su dolor irradiado de brazo es particularmente agudo y no se remite, existe la opción de inyectar transformaminal (un fármaco esteroideo) en la raíz nerviosa, accediendo al lugar en el que los nervios de la columna a través del cuello. Esto disminuirá temporalmente la inflamación de la raíz nerviosa y reducirá el dolor.

Algunos efectos secundarios pueden ser dolor de cabeza, entumecimiento temporal en el área y, en casos raros, lesión de la médula espinal (parálisis de las extremidades).

Para explorar esta opción, si usted lo desea, su médico tendría que derivarlo a una clínica del dolor.

Ejercicio y cambio de estilo de vida

Usted podría plantearse:

  • hacer ejercicio aeróbico de bajo impacto como nadar o andar
  • dormir con una almohada dura, para reducir la tensión en el cuello
  • corregir la postura estática y sentada

No se recomienda el uso prolongado de un protector para el cuello o un collarín, ya que puede empeorar los síntomas. No use ningún protector ortopédico durante más de una semana, a menos que su médico se lo recomiende específicamente.

Intervención quirúrgica

Por lo general, la cirugía sólo se recomienda en el tratamiento de la espondilosis cervical si:

  • existe evidencia clara de que una hernia discal o un hueso pinza un nervio (radiculopatía cervical), o que hay compresión de la médula espinal (mielopatía cervical)
  • hay lesiones subyacentes en su sistema nervioso con pronóstico de empeorar si no se realiza la cirugía

La cirugía también se puede recomendar cuando el dolor es persistente y no responde a otros tratamientos.

Es importante destacar que, con frecuencia, la cirugía a menudo no cura completamente los síntomas. Es posible que solo sirva para prevenir el empeoramiento de los síntomas.

El tipo de cirugía que se utilice dependerá de la causa subyacente de su dolor o de la lesión nerviosa. Algunas técnicas quirúrgicas que se pueden utilizar son:

  • disquectomía cervical anterior: se utiliza cuando una hernia o un osteofito (excrecencia ósea) pinza un nervio. El cirujano hará una incisión en la parte anterior del cuello y extirpará el disco o trozo de hueso responsable. A consecuencia del procedimiento, habrá una fusión a lo largo del disco. Algunos cirujanos injertan tejido óseo para estimular dicha fusión y a veces colocan una placa metálica en el disco cuando hay deslizamiento de una vértebra sobre la que está debajo.
  • laminectomía cervical: el cirujano hará una incisión (corte pequeño) en la parte posterior de su cuello y extraerá los fragmentos de hueso que producen la compresión de su médula espinal. Una estrategia similar es la laminoplastia en la cual los huesos se recolocan para ampliar el espacio, pero no se extirpan
  • prótesis del disco intervertebral: esta técnica quirúrgica relativamente nueva consiste en extraer un disco desgastado de la columna vertebral y reemplazarlo con un disco artificial. Los resultados de esta técnica están siendo prometedores, pero como es nueva, aún no hay información sobre su evolución a largo plazo y sobre sus posibles complicaciones

Normalmente el alta en el hospital se da en tres o cuatro días, pero pueden pasar hasta ocho semanas antes de que usted pueda volver a su vida normal. Esto puede afectar su empleo, dependiendo de cuál sea su trabajo.

A muchas personas se les recomienda volver a trabajar a tiempo parcial al principio. Deberá hablar con su jefe antes de la cirugía.

Complicaciones quirúrgicas

Como en todos los procedimientos quirúrgicos, la cirugía en la columna cervical conlleva cierto riesgo de complicaciones, algunas son:

  • complicaciones poco frecuentes asociadas con la anestesia general, como infarto de miocardio, coágulos en el pulmón, embolia pulmonar o reacción alérgica grave (anafilaxia)
  • dificultades leves para tragar (disfagia); que generalmente desaparecen en unos pocos meses
  • afonía: esta es una complicación poco común, pero puede ser permanente
  • parálisis (imposibilidad de mover una o más partes del cuerpo), que puede deberse a un sangrado en el canal medular después de la cirugía o a una lesión de la irrigación sanguínea de los nervios espinales
  • infección de la herida después de la cirugía; por lo general no es grave y puede tratarse con antibióticos (una infección espinal profunda es más grave pero muy poco frecuente)
  • lesiones nerviosas; las cuales son muy poco frecuente y pueden acarrear en una sensación persistente de entumecimiento y hormigueo

Si se valora que una intervención quirúrgica podría beneficiarle, su consejero le informará de las ventajas y los riesgos específicos de su situación particular.

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