Cáncer de pulmón

Introducción

El cáncer de pulmón es uno de los cánceres más comunes y graves. 

Durante las primeras etapas del cáncer de pulmón no suelen observarse signos ni síntomas, pero muchas personas con esta afección con el tiempo acaban desarrollando síntomas como:

  • tos persistente
  • esputo con sangre
  • disnea constante
  • cansancio y pérdida de peso inexplicables
  • molestias o dolor al respirar o toser

Debería acudir a su médico si tiene alguno de estos síntomas.

Tipos de cáncer de pulmón

Cuando el cáncer se origina en los pulmones, se denomina cáncer primario de pulmón. Cuando el cáncer se ha extendido a los pulmones desde otra parte del cuerpo, se conoce como cáncer secundario de pulmón. Esta página trata sobre el cáncer primario de pulmón.

Existen dos tipos principales de cáncer primario de pulmón. Se clasifican según el tipo de células afectadas en primer lugar por el cáncer. Son:

  • carcinoma pulmonar no microcítico: el tipo más común, que representa más del 80% de los casos; se divide en carcinoma escamoso, adenocarcinoma o carcinoma de células grandes
  • carcinoma pulmonar microcítico: un tipo de cáncer menos común que suele extenderse más rápido que el carcinoma pulmonar no microcítico

Su tratamiento se determinará en función del tipo de cáncer de pulmón que padezca.

A quién afecta

El cáncer de pulmón afecta principalmente a las personas mayores. Es poco frecuente en personas menores de 40 años, y la incidencia del cáncer de pulmón aumenta considerablemente con la edad. En la mayor parte de los casos, el cáncer de pulmón se diagnostica en personas de entre 70 y 74 años.

Aunque la gente que nunca ha fumado puede desarrollar cáncer de pulmón, el tabaco es la causa principal (representa más del 85% de los casos). Esto se debe a que fumar supone inhalar regularmente una serie de sustancias tóxicas.

Tratamiento del cáncer de pulmón

El tratamiento depende del tipo de tumor, del grado de diseminación y de su estado de salud general.

Si se diagnostica de manera precoz y las células cancerosas se limitan a una zona pequeña, se suele recomendar el tratamiento quirúrgico para extirpar la zona del pulmón afectada.

Si por su estado de salud general, no está indicado el tratamiento quirúrgico, tal vez le recomienden la radioterapia para destruir las células cancerosas.

Si el cáncer se ha diseminado demasiado como para que el tratamiento quirúrgico o la radioterapia sean efectivos, se suele utilizar la quimioterapia.

Pronóstico

El cáncer de pulmón no suele causar síntomas perceptibles hasta que se disemina desde los pulmones o a otras partes del cuerpo. Esto significa que el pronóstico de la enfermedad no es tan bueno como en muchos otros tipos de cáncer.

En general, aproximadamente 1 de cada 3 personas con este tipo de cáncer sobrevive durante al menos un año tras el diagnóstico y aproximadamente de 1 de cada 20 personas sobrevive al menos 10 años.

Sin embargo, las tasas de supervivencia pueden variar mucho en función del grado de diseminación del cáncer en el momento del diagnóstico. El diagnóstico precoz puede marcar una gran diferencia.

Síntomas del cáncer de pulmón

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Los síntomas del cáncer de pulmón se manifiestan a medida que la enfermedad progresa. Durante las primeras etapas generalmente no se observan signos ni síntomas.

A continuación se enumeran los principales síntomas del cáncer de pulmón. Ante cualquiera de estos síntomas, debe acudir a su médico:

  • tos que no desaparece después de dos o tres semanas
  • tos prolongada que empeora
  • infecciones torácicas crónicas
  • esputo con sangre
  • molestias o dolor al respirar o toser
  • disnea constante
  • cansancio continuo o falta de energía
  • pérdida de apetito o pérdida de peso inexplicables

Algunos síntomas menos comunes del cáncer de pulmón son:

  • cambios en el aspecto de los dedos; por ejemplo, más curvados o con un ensanchamiento en las puntas (esto se conoce como «dedos en palillos de tambor»)
  • temperatura alta (fiebre) de 38°C (100,4°F) o superior
  • dificultad para tragar o dolor al tragar
  • respiración sibilante
  • voz ronca
  • hinchazón de la cara o del cuello
  • dolor constante en el pecho o en el hombro

Causas del cáncer de pulmón

El tabaco causa la mayoría de los cánceres de pulmón, aunque las personas que nunca han fumado también pueden desarrollar esta enfermedad.

Tabaco

Fumar cigarrillos es el factor de riesgo más importante del cáncer de pulmón. Es responsable de más del 85% de los casos.

El humo del tabaco contiene más de 60 sustancias tóxicas diferentes que pueden provocar el desarrollo del cáncer. Se sabe que estas sustancias son cancerígenas (que causan tumores malignos).

Si fuma más de 25 cigarrillos al día, su probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón es 25 veces más alta que la de un no fumador.

Aunque los cigarrillos son el principal factor de riesgo, el consumo de otros tipos de tabaco también puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón y otros tipos de cáncer, como el cáncer de esófago y el cáncer bucal. Algunos ejemplos son:

  • puros
  • tabaco para pipa
  • rapé (un tipo de tabaco en polvo)
  • tabaco de mascar

Fumar cannabis también se ha relacionado con un mayor riesgo de cáncer de pulmón. La mayoría de los fumadores de cannabis mezclan el cannabis con tabaco. Aunque suelen fumar menos que los fumadores de tabaco, por lo general inhalan más profundamente y mantienen el humo en sus pulmones durante más tiempo.

Se calcula que fumar cuatro porros (cigarrillos caseros mezclados con cannabis) puede ser tan nocivo para los pulmones como fumar 20 cigarrillos.

Incluso fumar cannabis sin mezclarlo con tabaco puede ser muy peligroso. puesto que el cannabis también contiene sustancias que pueden causar cáncer.

Fumadores pasivos

Si no fuma, la exposición habitual al humo del tabaco de otras personas (tabaquismo pasivo) puede aumentar su riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.

Por ejemplo, hay estudios que afirman que las mujeres no fumadoras que comparten hogar con una pareja fumadora tienen un 25% más de probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón que las mujeres no fumadoras que conviven con una pareja no fumadora.

Radón

El radón es un gas radioactivo natural que procede de pequeñas cantidades de uranio presente en todas las rocas y suelos. A veces se puede encontrar en edificios.

Inhalar radón puede dañar sus pulmones, sobre todo si es fumador. Se estima que el radón es responsable de alrededor del 3% de todas las muertes por cáncer de pulmón en Inglaterra.

Exposición laboral y contaminación

La exposición a determinados productos químicos y sustancias utilizadas en diversas profesiones e industrias se ha relacionado con un riesgo ligeramente más alto de desarrollar cáncer de pulmón. Algunos de estos productos químicos y sustancias son:

  • arsénico
  • amianto
  • berilio
  • cadmio
  • emisiones procedentes de carbón y coque
  • sílice
  • níquel

Las investigaciones también sugieren que estar expuesto a grandes cantidades de vapores de diésel durante muchos años puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón hasta en un 50%. En un estudio se ha demostrado que el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón aumenta alrededor de un tercio si vive en una zona con altos niveles de emisiones de óxido de nitrógeno (producidos principalmente por coches y otros vehículos).

Diagnóstico del cáncer de pulmón

Consulte a su médico si tiene algún síntoma propio del cáncer de pulmón, como dificultad para respirar o tos persistente.

Su médico le preguntará acerca de su estado de salud general y sobre los síntomas que ha experimentado. Puede que le hagan un reconocimiento y le pidan que respire en un dispositivo llamado espirómetro, que mide la cantidad de aire que inhala y exhala.

También pueden pedirle un análisis de sangre para descartar algunas de las posibles causas de los síntomas, como una bronquitis.

En 2015, el National Institute for Health and Care Excellence (NICE, por su sigla en inglés) publicó unas directrices para ayudar a los médicos a reconocer los signos y los síntomas del cáncer de pulmón y poder solicitar más rápidamente las pruebas correspondientes. Para saber si deben hacerle más pruebas debido a una sospecha de cáncer de pulmón, lea las directrices de 2015 del NICE sobre Suspected Cancer: Recognition and Referral (presunto cáncer: reconocimiento y remisión al especialista).

Radiografía de tórax 

La primera prueba utilizada para diagnosticar el cáncer de pulmón suele ser la radiografía de tórax. La mayoría de los tumores pulmonares se manifiestan en las radiografías como una masa blanca y gris.

Sin embargo, las radiografías de tórax no suponen un diagnóstico definitivo, porque a menudo no permiten distinguir entre el cáncer y otras enfermedades, como un absceso pulmonar (una acumulación de pus en los pulmones).

Si su radiografía de tórax sugiere que puede tener cáncer de pulmón, se le derivará a un especialista (si aún no se le ha derivado) en afecciones torácicas como el cáncer de pulmón. El especialista puede realizarle más pruebas para determinar si padece cáncer de pulmón y, en tal caso, de qué tipo es y el grado de diseminación.

TAC

Por lo general, después de una radiografía de tórax se realiza una tomografía computarizada (TAC). En el TAC se utilizan rayos X y un ordenador para crear imágenes detalladas del interior del cuerpo.

Antes de realizarle el TAC, se le inyectará un medio de contraste. Se trata de un líquido con un tinte que permite que los pulmones se vean con más claridad en la imagen. Esta prueba es indolora y tiene una duración de 10 a 30 minutos.

PET-TAC

Se puede llevar a cabo un PET-TAC (es decir, una tomografía por emisión de positrones - tomografía computarizada) si los resultados del TAC muestran que padece cáncer en fase inicial.

El TEP-TAC puede mostrar dónde hay células cancerosas activas, lo que puede ayudar con el diagnóstico y con el tratamiento.

Antes de realizar el PET-TAC, se le inyectará un material ligeramente radioactivo. Se le pedirá que se tumbe sobre una mesa que se desliza dentro del escáner TEP. Esta prueba es indolora y tiene una duración de unos 30-60 minutos.

Broncoscopia y biopsia

Si el TAC muestra que podría haber cáncer en la parte central del tórax, se le realizará una broncoscopia. La broncoscopia es un procedimiento que permite al médico o a la enfermera extraer una pequeña muestra de células del interior de los pulmones.

En la broncoscopia, se utiliza una sonda delgada llamada broncoscopio para examinar los pulmones y tomar una muestra de células (biopsia). El broncoscopio se introduce por la boca o por la nariz y pasa por la garganta hasta llegar a las vías respiratorias de los pulmones.

El procedimiento puede ser incómodo, pero antes se le administrarán un sedante suave para ayudarlo a relajarse y un anestésico local para adormecerle la garganta. El procedimiento es muy rápido y son solo unos minutos.

Otros tipos de biopsia

Si en su caso no se le puede hacer una de las biopsias descritas anteriormente, o si le han hecho una y los resultados no han sido concluyentes, es posible que le propongan un tipo diferente de biopsia. Puede tratarse de un tipo de biopsia quirúrgica, como una toracoscopia o una mediastinoscopia, o una biopsia realizada introduciendo una aguja en la piel.

A continuación se describen estos tipos de biopsia.

Biopsia por punción

La biopsia por punción consiste en extraer una muestra del presunto tumor para analizarla en el laboratorio en busca de células cancerosas.

El médico que realiza la biopsia utiliza un TAC para guiar una aguja hasta el lugar del presunto tumor a través de la piel. Se utiliza anestesia local para adormecer la piel circundante y la aguja atraviesa la piel hasta llegar a los pulmones. A continuación, se utiliza la aguja para extraer una muestra del tejido para su análisis.

Toracoscopia

Con la toracoscopia el médico puede examinar una zona concreta del tórax y tomar muestras de tejido y de líquido.

Es probable que necesite un anestésico general antes de someterse a una toracoscopia. Se le harán dos o tres cortes pequeños en el tórax para introducir una sonda (similar a un broncoscopio). El médico utilizará la sonda para observar el interior del tórax y tomar muestras. Las muestras se enviarán al laboratorio para su análisis.

Después de una toracoscopia, es posible que deba quedarse una noche en el hospital mientras se le drena cualquier otro líquido que pueda tener en los pulmones.

Mediastinoscopia

La mediastinoscopia permite al médico examinar la zona entre los pulmones en el centro del tórax (mediastino).

Para esta prueba, se le administrará un anestésico general y deberá permanecer en el hospital unos días. El médico hará una pequeña incisión en la parte inferior del cuello para introducir una sonda delgada en el tórax.

La sonda cuenta con una cámara en el extremo para que el médico pueda ver el interior del tórax. También se pueden tomar muestras de las células y de los ganglios linfáticos simultáneamente. Los ganglios linfáticos se estudian porque suelen ser el primer lugar al que se disemina el cáncer de pulmón.

Estadificación

Una vez completadas las pruebas anteriores, debería ser posible determinar en qué estadio se encuentra su cáncer, qué significa esto en cuanto al tratamiento y si es posible curar completamente el cáncer.

Carcinoma pulmonar no microcítico

El carcinoma pulmonar no microcítico (el tipo de cáncer de pulmón más común) suele diseminarse más lentamente que el carcinoma pulmonar microcítico y responde de manera diferente al tratamiento.

A continuación se describen los estadios o fases del carcinoma pulmonar no microcítico.

Estadio I

El tumor está contenido en el pulmón y no se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos. El estadio I se puede dividir además en dos subestadios:

  • estadio IA: el tumor mide menos de 3 cm (1,2 pulgadas)
  • estadio IB: el tumor mide de 3 a 5 cm (1,2-2 pulgadas)

Estadio II

El estadio II se divide en dos sub-estadios: IIA y IIB.

En el cáncer de pulmón en estadio IIA, hay dos posibilidades:

  • el tumor tiene un tamaño de 5-7 cm
  • el tumor mide menos de 5 cm y las células cancerosas se han diseminado a los ganglios linfáticos cercanos

En el cáncer de pulmón en estadio IIB, hay dos posibilidades:

  • el tumor tiene un tamaño superior a los 7 cm
  • el tumor mide 5-7 cm y las células cancerosas se han diseminado a los ganglios linfáticos cercanos
  • el tumor no se ha diseminado a los ganglios linfáticos, pero sí a los músculos o tejidos circundantes
  • el tumor se ha diseminado a una de las vías respiratorias principales (bronquios)
  • el tumor ha causado atelectasia pulmonar
  • hay varios tumores pequeños en el pulmón

Estadio III

El estadio III se divide en dos sub-estadios: IIIA y IIIB.

En el cáncer de pulmón en estadio IIIA, el tumor se ha diseminado a los ganglios linfáticos del centro del tórax o al tejido circundante. Puede tratarse de:

  • la capa que cubre el pulmón (la pleura)
  • la pared torácica
  • la zona central del tórax
  • otros ganglios linfáticos cerca del pulmón afectado

En el cáncer de pulmón en estadio IIIB, el tumor se ha diseminado a cualquiera de los siguientes:

  • los ganglios linfáticos de los laterales del tórax, por encima de las clavículas
  • otra parte importante del cuerpo, como el esófago, la tráquea, el corazón o un vaso sanguíneo principal

Estadio IV

En el cáncer de pulmón en estadio IV, el tumor se ha diseminado a ambos pulmones o a otra parte del cuerpo (como los huesos, el hígado o el cerebro), o el tumor ha causado la acumulación de líquido con células cancerosas alrededor del corazón o de los pulmones.

Carcinoma pulmonar microcítico

El carcinoma pulmonar microcítico es menos común que el carcinoma pulmonar no microcítico. Las células cancerosas responsables de esta afección son más pequeñas al examinarlas con un microscopio que las células que causan el carcinoma pulmonar no microcítico.

El cáncer de pulmón microcítico tiene solo dos estadios posibles:

  • enfermedad limitada: el tumor no se ha diseminado más allá del pulmón
  • enfermedad diseminada: el tumor se ha extendido más allá del pulmón

Tratamiento del cáncer de pulmón

Un equipo de especialistas se ocupa del tratamiento del cáncer de pulmón para ofrecer el mejor tratamiento posible.

Este equipo está formado por todos los especialistas necesarios para realizar un diagnóstico adecuado, para estadificar el cáncer y planificar el mejor tratamiento. Si desea más información, consulte a su especialista.

El tipo de tratamiento que recibirá para tratar el cáncer de pulmón depende de varios factores, por ejemplo:

  • el tipo de cáncer de pulmón que padece (no microcítico o microcítico)
  • el tamaño y la situación del tumor
  • el grado de progresión del cáncer (el estadio)
  • su salud en general

Decidir cuál es el mejor tratamiento para usted puede resultar difícil. El equipo que se ocupa del tratamiento contra el cáncer le hará recomendaciones, pero usted tiene la última palabra.

Las principales opciones de tratamiento incluyen la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. En función del tipo de cáncer y de su grado de progresión, puede recibir un tratamiento combinado.

Su plan de tratamiento

Su plan de tratamiento depende de si se trata de un carcinoma pulmonar no microcítico o de un carcinoma pulmonar microcítico.

Carcinoma pulmonar no microcítico

Si tiene cáncer de pulmón no microcítico en un único pulmón y goza de buena salud general, probablemente se someterá a una operación quirúrgica para extirpar las células cancerosas. A esto le puede seguir un ciclo de quimioterapia para destruir cualquier célula cancerosa que pueda haber quedado en el cuerpo.

Si el tumor no se ha diseminado mucho pero no es viable la operación quirúrgica (por ejemplo, si por su estado de salud general tiene mayor riesgo de desarrollar complicaciones), generalmente se recomienda la radioterapia para destruir las células cancerosas. En algunos casos, esto puede combinarse con quimioterapia (conocida como quimiorradioterapia).

Si el tumor se ha diseminado demasiado como para que el tratamiento quirúrgico o la radioterapia sean efectivos, se suele recomendar la quimioterapia. Si el tumor prolifera de nuevo después del tratamiento inicial de quimioterapia, se puede recomendar otro ciclo de tratamiento.

En algunos casos, se puede recomendar un tratamiento llamado terapia biológica o tratamiento dirigido como alternativa a la quimioterapia o después de la quimioterapia. La terapia biológica consiste en fármacos que pueden controlar o detener el crecimiento de las células cancerosas.

Carcinoma pulmonar microcítico

El carcinoma pulmonar microcítico suele tratarse con quimioterapia, ya sea sola o en combinación con la radioterapia. Esto puede ayudar a alargar la supervivencia y a aliviar los síntomas.

Generalmente, la intervención quirúrgica no es una opción de tratamiento para este tipo de cáncer de pulmón. Normalmente porque ya se ha diseminado a otras partes del cuerpo en el momento del diagnóstico. Sin embargo, si el cáncer se detecta de manera muy precoz, la intervención quirúrgica puede ser una opción. En estos casos, se puede administrar quimioterapia o radioterapia después de la intervención quirúrgica para ayudar a reducir el riesgo de reaparición del cáncer.

Intervención quirúrgica

Existen tres tipos de intervenciones quirúrgicas para el cáncer de pulmón:

  • lobectomía: se extirpan una o más partes grandes del pulmón (llamadas lóbulos). Sus médicos le sugerirán esta operación si el tumor afecta únicamente a una sección de un pulmón
  • neumonectomía: se extirpa todo el pulmón. Se utiliza cuando el tumor se localiza en el centro del pulmón o cuando se ha diseminado por todo el pulmón
  • resección en cuña o segmentectomía: se extirpa una parte pequeña del pulmón. Este procedimiento solo es adecuado para un número de pacientes muy reducido, ya que únicamente se utiliza si los médicos consideran que el tumor es pequeño y está limitado a una zona del pulmón. Por lo general, se trata de un carcinoma pulmonar no microcítico en estadio muy temprano

Evidentemente, a los pacientes les preocupa no poder respirar bien si se les extirpa parte o la totalidad de un pulmón, pero es posible respirar con normalidad con un solo pulmón. Sin embargo, si tiene problemas respiratorios antes de la operación, como disnea, es probable que estos síntomas continúen después de la intervención quirúrgica.

Pruebas a las que deberá someterse antes de la intervención quirúrgica

Antes de la intervención quirúrgica, es preciso que se someta a una serie de pruebas para verificar su estado general de salud y su función pulmonar. Algunas de estas pruebas son:

  • electrocardiograma (ECG): se utilizan electrodos para monitorizar la actividad eléctrica del corazón
  • espirometría: deberá respirar en un dispositivo llamado espirómetro, que mide la cantidad de aire que sus pulmones son capaces de inhalar y exhalar

En qué consiste

Esta operación generalmente consiste en un corte (incisión) en el tórax o en un lado para extirpar una parte o todo el pulmón afectado. Si se sospecha que el tumor se ha diseminado hasta los ganglios linfáticos cercanos, es posible que también se extirpen.

En algunos casos, puede ser adecuado tener en cuenta una alternativa a este enfoque, la llamada cirugía videotoracoscópica (VATS, por su sigla en inglés). La VATS es un tipo de intervención quirúrgica mínimamente invasiva, en la que se realizan pequeñas incisiones en el tórax. Se introduce una pequeña cámara de fibra óptica en una de las incisiones para que el cirujano pueda ver imágenes del interior del tórax en un monitor.

Después de la operación

Probablemente podrá irse a casa entre 5 y 10 días después de la operación. Sin embargo, recuperarse completamente de una operación de pulmón puede llevar muchas semanas.

Tras la operación, le animarán a que empiece a moverse lo antes posible. Incluso si tiene que guardar cama, deberá seguir moviendo las piernas con regularidad para ayudar a la circulación y para evitar la formación de coágulos de sangre. Un fisioterapeuta le enseñará ejercicios de respiración para ayudar a prevenir complicaciones.

Cuando regrese a casa, deberá practicar ejercicio de baja intensidad para aumentar su fuerza y mejorar su estado físico. Caminar y nadar son ejercicios adecuados para la mayoría de las personas que se han sometido a un tratamiento contra el cáncer de pulmón. Hable con su equipo médico sobre los tipos de ejercicios adecuados para usted.

Complicaciones

Como en toda operación quirúrgica, la cirugía pulmonar conlleva un riesgo de complicaciones. Se estima que se producen en uno de cada cinco casos. Estas complicaciones suelen poder tratarse con fármacos o con otra operación quirúrgica, lo que puede significar que deba permanecer más tiempo en el hospital.

Algunas complicaciones de la cirugía pulmonar son:

  • inflamación o infección del pulmón (neumonía)
  • hemorragia
  • un coágulo de sangre en la pierna (trombosis venosa profunda), que podría extenderse hasta el pulmón (embolia pulmonar)

Radioterapia

La radioterapia es un tipo de tratamiento que utiliza impulsos de radiación para destruir las células cancerosas. Existen varias opciones para tratar a las personas con cáncer de pulmón.

En caso de que el paciente con carcinoma pulmonar no microcítico tenga un estado de salud deficiente para la operación quirúrgica, se puede intentar curar el tumor con un ciclo intensivo de radioterapia, conocido como radioterapia radical. Para los tumores muy pequeños, se puede utilizar un tipo especial de radioterapia llamada radioterapia estereotáctica en lugar de la cirugía.

La radioterapia también se puede utilizar para controlar los síntomas y ralentizar la diseminación del tumor cuando la cura no es viable (se conoce como radioterapia paliativa).

Un tipo de radioterapia conocida como irradiación craneal profiláctica (ICP) también se utiliza a veces durante el tratamiento del carcinoma pulmonar microcítico. La ICP supone tratar todo el cerebro con una dosis baja de radiación. Se utiliza como medida preventiva porque existe el riesgo de que el carcinoma pulmonar microcítico se disemine al cerebro.

A continuación, se describen las tres formas principales en que se administra la radioterapia:

  • radioterapia convencional de haz externo: se utiliza una máquina para dirigir los haces de radiación a las zonas del cuerpo afectadas
  • radioterapia estereotáctica: un tipo más preciso de radioterapia de haz externo en el que se utilizan varios haces de gran energía para administrar una dosis mayor de radiación en el tumor, sin afectar en la medida de lo posible al tejido sano circundante
  • radioterapia interna: se inserta un catéter (sonda delgada) en el pulmón; se coloca un pequeño fragmento de material radioactivo en el catéter y se sitúa contra la zona del tumor antes de extirparlo unos minutos después

Para el cáncer de pulmón, se utiliza con más frecuencia la radioterapia de haz externo que la radioterapia interna, sobre todo si se considera que es posible curarlo. La radioterapia estereotáctica se puede utilizar para tratar tumores muy pequeños, ya que en esos casos es más eficaz que la radioterapia estándar sola.

La radioterapia interna suele utilizarse únicamente como tratamiento paliativo cuando el cáncer bloquea total o parcialmente las vías respiratorias.

Ciclos de tratamiento

El ciclo de tratamiento con radioterapia se puede planificar de diferentes maneras.

La radioterapia radical se administra generalmente cinco días a la semana, y se descansa durante los fines de semana. Cada sesión de radioterapia dura de 10 a15 minutos y el ciclo suele durar de cuatro a siete semanas.

La radioterapia acelerada hiperfraccionada continua (CHART) es un método alternativo para administrar la radioterapia radical. Se administra tres veces al día durante 12 días consecutivos.

Para la radioterapia estereotáctica se necesitan menos sesiones de tratamiento, porque con cada tratamiento se administra una dosis más alta de radiación. Los pacientes que se someten a la radioterapia radical convencional probablemente deberán acudir a entre 20 y 32 sesiones de tratamiento, mientras que la radioterapia estereotáctica generalmente solo requiere entre 3 y 10 sesiones.

La radioterapia paliativa normalmente solo precisa de una a cinco sesiones para controlar los síntomas.

Efectos secundarios

Algunos de los efectos secundarios de la radioterapia en el tórax son:

  • dolor torácico
  • cansancio
  • tos persistente que puede producir flema con sangre (es normal y no hay por qué preocuparse)
  • dificultades para tragar (disfagia)
  • enrojecimiento y molestias en la piel, similar al aspecto y la sensación de la quemadura solar
  • pérdida de cabello en el pecho

Los efectos secundarios deberían desaparecer una vez que se ha completado el ciclo de radioterapia.

Quimioterapia

La quimioterapia utiliza fármacos potentes que destruyen las células cancerosas para tratar el cáncer. Existen diferentes opciones de tratamiento con quimioterapia para el cáncer de pulmón. Por ejemplo:

  • se administra antes de una operación quirúrgica para reducir el tamaño de un tumor, lo que puede aumentar las posibilidades de éxito de la operación (normalmente, esto únicamente se hace como parte de un ensayo clínico)
  • se administra después de una operación quirúrgica para prevenir la reaparición del tumor
  • se utiliza para aliviar los síntomas y ralentizar la diseminación del tumor cuando la cura no es viable
  • en combinación con la radioterapia

Los tratamientos de quimioterapia generalmente se administran en ciclos. Un ciclo consiste en tomar el fármaco de quimioterapia durante varios días, y posteriormente hacer una pausa durante unas semanas para que el cuerpo se recupere de los efectos del tratamiento.

La cantidad de ciclos de quimioterapia que se precisa depende del tipo y del estadio del cáncer de pulmón. La mayoría de los pacientes necesitan de 4 a 6 ciclos de tratamiento durante un período de tres a seis meses.

La quimioterapia para tratar el cáncer de pulmón implica tomar una combinación de diferentes fármacos. Los fármacos se suelen administrar mediante infusión intravenosa o mediante una sonda conectada a un vaso sanguíneo del tórax. Aunque a algunas personas se les pueden administrar cápsulas o comprimidos para tragar.

Efectos secundarios

Algunos de los efectos secundarios de la quimioterapia son:

  • cansancio
  • náuseas
  • vómitos
  • úlceras bucales
  • pérdida de cabello

Estos efectos secundarios deberían ir desapareciendo una vez finalizado el tratamiento, o tal vez pueda tomar otros fármacos que le ayuden a sentirse mejor durante la quimioterapia.

La quimioterapia también puede debilitar su sistema inmunitario, por lo que será más vulnerable a las infecciones. Avise lo antes posible a su equipo de atención sanitaria o a su médico si tiene posibles signos de infección, como temperatura alta (fiebre) de 38°C (100,4°F) o superior, o si de repente nota un malestar general.

Otros tratamientos

Además de la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia, existen otros tratamientos que se utilizan en ocasiones para tratar el cáncer de pulmón. A continuación se describen estos tratamientos.

Terapias biológicas

Las terapias biológicas son fármacos más nuevos. A veces se recomiendan como tratamiento alternativo a la quimioterapia para el carcinoma no microcítico que se ha diseminado demasiado para que una operación quirúrgica o la radioterapia sean efectivas.

Algunos ejemplos de terapias biológicas incluyen los medicamentos erlotinib y gefitinib. También se denominan inhibidores del factor de crecimiento porque actúan interrumpiendo el crecimiento de las células cancerosas.

Las terapias biológicas únicamente son adecuadas para personas cuyas células cancerosas contienen ciertas proteínas. Su médico puede solicitar pruebas en una pequeña muestra de células de su pulmón (biopsia) para determinar si es probable que estos tratamientos sean adecuados para usted.

Ablación por radiofrecuencia

La ablación por radiofrecuencia es un nuevo tipo de tratamiento para tratar el carcinoma pulmonar no microcítico diagnosticado en una etapa temprana.

El médico responsable del tratamiento utiliza un TAC para guiar una aguja hasta el lugar del tumor. La aguja se presiona contra el tumor y se envían ondas de radio a través de la aguja. Estas ondas generan calor, lo cual destruye las células cancerosas.

La complicación más común de la ablación por radiofrecuencia es que puede quedar una bolsa de aire entre la capa interna y la capa externa de los pulmones (neumotórax). Esto se puede solucionar colocando una sonda en los pulmones para drenar el aire atrapado.

Crioterapia

La crioterapia es un tratamiento que se puede utilizar si el cáncer comienza a bloquear las vías respiratorias. Esto se conoce como obstrucción endobronquial y puede causar síntomas como:

  • problemas respiratorios
  • tos
  • esputo con sangre

La crioterapia se realiza de manera similar a la radioterapia interna, salvo que en lugar de utilizar una fuente radioactiva, contra el tumor se coloca un dispositivo conocido como criosonda. La criosonda puede generar temperaturas muy bajas, lo que ayuda a reducir el tumor.

Terapia fotodinámica

La terapia fotodinámica (TFD) es un tratamiento utilizado para tratar el cáncer de pulmón en etapa temprana cuando el paciente no puede o no quiere someterse a una operación quirúrgica. También se puede utilizar para extirpar un tumor que está bloqueando las vías respiratorias.

La terapia fotodinámica se lleva a cabo en dos etapas. En primer lugar, se le administrará un fármaco por vía intravenosa que hace que las células de su cuerpo sean muy sensibles a la luz.

La siguiente etapa se realiza al cabo de 24 a 72 horas. Una sonda delgada es guiada hasta el lugar del tumor donde emite un láser. El rayo láser destruye las células cancerosas, que ahora son más sensibles a la luz.

Algunos de los efectos secundarios de la terapia fotodinámica son la inflamación de las vías respiratorias y la acumulación de líquido en los pulmones. Ambos efectos secundarios pueden causar síntomas de disnea y dolor en los pulmones y en la garganta. Sin embargo, estos síntomas deberían ir desapareciendo a medida que los pulmones se recuperan de los efectos del tratamiento.

Prevención del cáncer de pulmón

Si fuma, la mejor manera de prevenir el cáncer de pulmón y otras enfermedades graves es dejar de fumar lo antes posible.

No importa el tiempo que lleve fumando, siempre vale la pena dejarlo. Cada año que pasa sin fumar disminuye el riesgo de contraer enfermedades graves, como el cáncer de pulmón. Después de 10 años sin fumar, sus probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón disminuyen a la mitad respecto a una persona fumadora.

Su médico o farmacéutico le pueden prestar ayuda y asesoramiento para dejar de fumar.

Dieta

Las investigaciones sugieren que seguir una dieta con un bajo contenido de grasas y un alto contenido de fibras, que incluya al menos cinco raciones al día de frutas y verduras frescas y muchos cereales integrales, puede reducir el riesgo de cáncer de pulmón, así como otros tipos de cáncer y las enfermedades cardíacas.

Ejercicio

Existen pruebas sólidas que sugieren que el ejercicio habitual puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón y otros tipos de cáncer.

Los adultos deben practicar al menos 150 minutos (2 horas y 30 minutos) de actividad aeróbica de intensidad moderada a la semana.

Vivir con cáncer de pulmón

Disnea

La disnea es común en pacientes con cáncer de pulmón, tanto si se trata de un síntoma de la enfermedad como si es un efecto secundario del tratamiento.

En muchos casos, la disnea puede mejorar con algunas medidas simples como:

  • inhalar lentamente por la nariz y exhalar por la boca (después del tratamiento para el cáncer de pulmón, tal vez le conviene consultar a un fisioterapeuta para que le enseñe algunos ejercicios sencillos de respiración)
  • facilitar las actividades del día a día; por ejemplo, usar un carrito para ir a hacer la compra o guardar lo que más necesita en la planta baja para no tener que subir y bajar las escaleras tan a menudo
  • utilizar un ventilador para dirigir el aire frío hacia la cara
  • comer menos cantidad y con más frecuencia y tomar bocados más pequeños

Si esto no resulta suficiente para controlar su disnea, es posible que necesite más tratamiento. Existen varios fármacos que pueden ayudar a mejorar la disnea. La oxigenoterapia domiciliaria puede ser una opción en los casos más graves.

Si su disnea está causada por otra enfermedad, como una infección torácica o por una acumulación de líquido alrededor de los pulmones (un derrame pleural), el tratamiento de esta causa subyacente puede ayudarle a respirar mejor.

Dolor

Algunas personas con cáncer de pulmón sienten dolor, mientras que otras no. Aproximadamente una de cada tres personas que recibe tratamiento para el cáncer experimenta dolor.

El dolor no está relacionado con la gravedad del cáncer, sino que varía en función de la persona. Aún no se comprende del todo qué causa dolor en el cáncer, pero hay maneras de tratarlo y de controlarlo.

Los pacientes con cáncer de pulmón avanzado pueden necesitar tratamiento para el dolor a medida que el cáncer evoluciona. Dicho tratamiento puede formar parte de los cuidados paliativos (véase más abajo), y a menudo lo ofrecen los médicos, el personal de enfermería y otros miembros del equipo de cuidados paliativos. Puede recibir cuidados paliativos en casa, en el hospital, en un centro de cuidados paliativos o en otro centro de asistencia sanitaria.

Efectos emocionales y relaciones personales

Tener cáncer puede conllevar todo un abanico de emociones, como shock, ansiedad, alivio, tristeza y depresión.

La gente trata los problemas graves de maneras diferentes. Es difícil predecir cómo le afectará vivir con cáncer.

Ser abierto y honesto sobre cómo se siente y lo que su familia y amigos pueden hacer para ayudarle puede tranquilizar a los demás. Pero no tenga reparos en decirle a la gente que necesita tiempo para sí mismo, si eso es lo que necesita.

Hablar con otros

Es posible que su médico o que el personal de enfermería especializado pueda transmitirle tranquilidad si tiene preguntas, o que le resulte útil hablar con un asesor especializado, con un psicólogo o con una línea telefónica de ayuda especializada. Su médico le facilitará información sobre estos aspectos.

Tal vez le resulte útil hablar sobre su experiencia con otras personas que se encuentran en una situación similar en un grupo de apoyo local. Las organizaciones de pacientes tienen grupos locales donde podrá conocer a otras personas a las que se les ha diagnosticado cáncer de pulmón y que han recibido tratamiento.

Si se siente deprimido, hable con su médico; podrá ayudarle y ofrecerle apoyo.

Dinero y prestación económica

Si tiene que trabajar menos o dejar de trabajar debido al cáncer, es posible que le suponga un reto económico. Si tiene cáncer o está cuidando de alguien con cáncer, puede que tenga derecho a alguna prestación económica.

Es conveniente averiguar desde el principio qué tipo de prestación puede solicitar. Puede pedir una entrevista con un trabajador social del hospital para que le facilite la información que necesita.

Cuidados paliativos

Si experimenta muchos síntomas causados por el cáncer de pulmón, su médico y equipo de atención sanitaria deberán ayudarlo y aliviarle el dolor. Esto se denomina cuidados paliativos. También prestarán apoyo a su familia y amigos.

A medida que el cáncer progresa, debe colaborar con su médico para acordar un plan de tratamiento claro basado en sus deseos (y en los de la persona que se ocupa de cuidarlo). Podrá escoger si prefiere ir al hospital, a un centro de cuidados paliativos o ser atendido en casa a medida que va enfermando más.

Tendrá que tener en cuenta qué servicios están disponibles para usted en su zona, qué es clínicamente aconsejable y sus circunstancias personales.

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